Namárië

Namárië
El viento agita el bambú,
Pero una vez que el viento pasa,
El bambú queda en silencio.
Los gansos acuatizan en el gélido estanque,
Pero una vez que los gansos emprenden el vuelo,
No hay reflejos.
Del mismo modo,
Una vez que el polvo rojo pasa,
La mente queda quieta.

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Bienvenidxs al curso de Teorías Históricas de la Poética y la Retórica


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23 sept. 2014

isocolon


Dentro del ornatus, en los que afectan a grupos de palabras, mediante las figuras y la composición del discurso, hay figuras que afectan la expresión lingüística (figuras de dicción, figurae elocutionis, figurae verborum). Las ramificaciones de las figuras de dicción son tres: figuras por adición, por supresión y de orden. Dentro de este último grupo encontramos el subgrupo de figuras por correspondencia, y allí el isocolon o parísosis, figura muy usada por Yourcenar en este texto. A esta figura, de fuerte presencia rítmica, quiero dedicar el final de este capítulo. No es menor reconocer su escritura como el bordado de esta figura antigua cuyo ritmo y cadencia intensifica el recurso de la sentencia. Es lo que nos permite leer su novela con ese tono de gravedad que está asociado temáticamente a la muerte y su espera.
El isocolon o parísosis es una figura de la correspondencia de los enunciados y sus constituyentes en el plano sintáctico, métrico y fonológico. Genera un efecto profundamente estructurante en la superficie del texto, y otorga una sensación de profundidad por el énfasis sentencioso. Casi podría decirse que el significante sobredimensiona el significado, ya que la imponencia acústica puede superar parcialmente el contenido, otorgando impresión de importancia.

Del griego  igual, , miembro;  casi igual, correspondiente, traducido al latín como compare/exaequatum membris, es equivalencia en longitud y estructura sintáctica, de períodos, frases y sus miembros y los  en la métrica (figura que se remonta a Gorgias, cuya prosa rítmica se caracterizaba por la recurrencia regular de miembros de conformación sintáctica y ritmo semejante. El paralelismo de los miembros es característico. La extensión mínima del isocolon es de dos miembros cada uno de los cuales ha de constar al menos de dos palabras:
Corto en días y harto en inquietudes, es el ejemplo clásico; en Hadrien: “Je suis ce que j’étais; je meurs sans changer” (MH 416). La estructura es paralela, anafórica, con acentuación regular, dos ictus en la frase, enfáticamente fija la inmovilidad conceptual del significado.
Frecuentemente se halla una antítesis en el paralelismo de dos miembros: Compre uno, llévese dos; cubrir distancia o descubrirlas: « à se rapprocher ou à s’éloigner ».
En el tricolon que se describe seguidamente figura un ejemplo de este procedimiento. El paralelismo de tres miembros es el tricolon, o isocolon trimembre: La esperanza de ayer, la aventura de hoy, el reto de mañana. En Hadrien :

Notre art est parfait, c’est-à-dire accompli, mais sa perfection est susceptible de modulations aussi variées que celles d’une voix pure : à nous de jouer ce jeu habile qui consiste à se rapprocher ou à s’éloigner perpétuellement de cette solution trouvée une fois pour toutes, d’aller jusqu’au bout de la rigueur ou de l’excès, d’enfermer d’innombrables constructions nouvelles à l’intérieur de cette belle sphère  (MH, 192).1

El complemento preposicional que sigue “à nous” se desarrolla en frases complejas, con subordinadas, en largos períodos. El valor que adquiere la repetición en el sistema lingüístico es de amplificación, de reforzamiento, pero incluye en el plano semántico el sistema binario. El significante es más poderoso. La amplificación funciona a manera de explicación del enunciado ambivalente del comienzo, que indica la perfección, completitud, con la modulación. El modelo virilizado-femenino, la metaforización se despliega progresivamente disminuyendo la potencia del significado.

El isocolon plurimembre, el tetracolon por ejemplo, está constituido por cuatro cola paralelos, tiene el mismo carácter que la enumeración y a menudo una estructura anafórica: No oigo su aliento, ni el canto del gallo, ni el relincho del potro, ni el sollozo del niño. Vayamos a Yourcenar :

Je me sentais responsable de la beauté du monde. Je voulais que les villes fussent splendides, aérées, arrosées d’eaux claires, peuplées d’êtres humains dont le corps ne fût détérioré ni par les marques de la misère ou de la servitude, ni par l’enflure d’une richesse grossière ; que les écoliers récitassent d’une voix juste des leçons point ineptes ; que les femmes au foyer eussent dans leurs mouvements une espèce de dignité maternelle, de repos puissant ; que les gymnases fussent fréquentés par des jeunes hommes pont ignorantes des jeux ni des arts ; que les vergers portassent les plus beaux fruits et les champs les plus riches moissons. 2

Del movimiento binario de « je», los siguientes isocolon están introducidos por los « que ».
En los sistemas clásicos, a partir de Quintiliano, la parisosis o isocolon se analizaba según diferentes criterios. Si se trataba de la autonomía sintáctica de los miembros coordinados: subiuncto, adiunctio; de su composición semántica: disiuncto; y de su conformación fónica y morfológica: homoteleuton, homeoptoton. Se obtienen así los siguientes tipos:

a) subiunctio o subnexio: cuando los miembros coordinados son oraciones enteras y sintácticamente autónomas: ¿Quiénes somos, de dónde venimos, a dónde vamos? En Hadrien :

Nous seuls avons su montrer dans un corps immobile la force et l’agilité latentes ; nous seuls avons fait d’un front lisse l’équivalent d’une pensée sage (MH, 193).3

b) adiuncto: cuando los miembros coordinados son grupos (partes de oración u oraciones) sin autonomía sintáctica, esta figura es un tipo de zeugma: Me parece indigno el proverbial: ni ver ni oír, ni hablar. En Hadrien :

Les objets naturels, les emblèmes sacrés, ne valent qu’alourdis d’associations humaines : la pomme de pin phallique et funèbre, la vasque aux colombes qui suggère la sieste au bord des fontaines, le griffon qui emporte le bien-aimé au ciel  (MH 193).4

Así se observa en la tríada encabezada por sustantivos, seguida en dos casos por oraciones subordinadas.

c) disiuncto: cuando los miembros contienen sinónimos: Pedía compasión, imploraba piedad, suplicaba clemencia (es válido para las construcciones anteriores). La disiunctio es una manifestación de la variatio. En Hadrien :

 L’Olympéion d’Athènes se devait d’être l’exact contrepoids du Parthénon, étalé dans la plaine comme l’autre s’érige sur la colline, immense où l’autre est parfait : l’ardeur aux genoux du calme, la splendeur aux pieds de la beauté  (MH, 187).5

La sinonimia se produce semánticamente en el juego de los opuestos complementarios manifestado por “contrepoids” en dos paralelismos, las dos primeras oraciones, las dos imágenes siguientes, sustitutivas metáforas de los dos edificios.
Si a la sinonimia se añade la igualdad de miembros, la disiunctio se convertiría en una forma de la repetitio, caso que puede contemplarse en el ejemplo anteriormente citado

d) En lo concerniente a la formación fónica, el homotéleuton (que termina igual) consiste en la terminación igual o semejante de las palabras. Traducido en latín como simili modo determinatum (terminación de manera semejante), constituye un fenómeno de homofonía que comprende, además del homoteléuton, la rima y la aliteración.
Cuando no está justificada por las rimas, produce cacofonía molesta en el discurso ordinario. El homotéleuton se convierte en técnica efectista de los slóganes que aprovechan el paralelismo repetitivo de las cadencias rítmicas y rimas. Veamos un ejemplo yourcenariano que considera esa homofonía :

 Considérée pour elle-même, cette jeunesse m’apparaît le plus souvent comme une époque mal dégrossie de l’existence, une période opaque et informe, fuyante et fragile (MH, 58).6

Los cuatro adjetivos de « période » se agrupan de dos en dos unidos por la conjunción “et”, tiene misma acentuación y asonancia final, con aliteración en “o” y “f” sucesivamente en los pares.

e) El homeoptoton (palabras con desinencia semejante, en el mismo caso), traducido en latín por simile casibus, expresión con semejanza en los casos, es fenómeno propio de las lenguas flexivas con marcas morfológicas para los casos (flexión nominal) y para la conjugación de los verbos (flexión verbal). Puede o no comprender el homotéleuton, como dice Quintiliano.
Consiste en hacer terminar las últimas palabras de cada miembro en los mismos casos: los mejores ejemplos son los que al principio y al fin de los períodos tienen concordancia de manera que las palabras son semejantes y tienen las mismas terminaciones y desinencias, y, también de miembros iguales de modo que formen isocolon.
Mencionemos otras figuras que producen este embellecimiento estilístico. También, dice Quintiliano, hay elegancia en la figura, que se deriva del poliptoton (del griego , de muchos casos, : cambio, metáklisis: cambio de posición; paregménon: derivación; en latín: figura ex pluribus casibus, variatio, declinatio, derivatio, El helenismo metabolé se ha tomado como denominación general de los hechos retóricos: es la repetición de una palabra con funciones sintácticas distintas, tanto en el mismo enunciado como en enunciados contiguos y unidos entre sí.
Esta figura está contenida en otras de repetición, produce cambios morfológicos en la palabra que se repite, como en la paronomasia, cuyo significado léxico permanece inmutable, a pesar del cambio de función sintáctica, a diferencia de la paronomasia. Mano a mano, codo con codo; en Hadrien: « Rome n’est plus dans Rome » (MH, 162).

La paromeosis ( en griego, casi igualdad) es un estadio más complejo de la parisosis, ya que comprende el homotéleuton, el homoeptoton junto a la paronomasia y el poliptoton. Por ejemplo : Et l’on peut me réduire à vivre sans bonheur,/mais non pas me résoudre à vivre sans honneur (Mortara 264-68).
Dentro de las figuras de dicción, en el primer grupo están las por adición, y entre ellas las de miembros diferentes. Dentro de este sub-grupo se detecta otro con el criterio de variación de forma. Alí encontramos la paronomasia, también llamada adnominación (del griego  alteración de un nombre, parechesis: semejanza de sonido, latín: affictio, sinonimo de adnominatio: casi igual, levis inmutatio: leve alteración), es la vecindad que tiene cierta semejanza fónica, independientemente del parentesco etimológico, porque son diferentes en cuanto a significado. Así: Traduttore traditore; distinto y distante.
Se distingue la paronomasia apofónica de la isofónica. La primera se basa en la apofonía, alternancia vocálica de las raíces de las palabras. La segunda en la isofonía, la igualad de sonidos en los que recae el acento de la palabra: Laura l’aura, lauro, l’auro; con los tragos del que suelo/llamar yo néctar divino/ y a quien otros llaman vino/porque nos vino del cielo.
Puede suceder la llamada atracción paronomástica, especie de liason dangereuse, un fenómeno que se da en el lenguaje popular donde se da le mismo sentido a palabras que originariamente se asemejaban sólo en la forma: el sentido de regalo a regalía se debe a la atracción paronomástica de regalar.
Junto a este caso hay muchos de juegos paronomásticos, de sátira popular, humor paródico: de buenas intenciones está empedrado el invierno; Doctor horroris causa.

1

“Nuestro arte es perfecto, es decir consumado, pero su perfección es susceptible de modulaciones tan variadas como las de una voz pura: a nosotros nos toca jugar ese habil juego que consiste en acercarse o alejarse perpetuamente de la solución encontrad de una vez por todas, de ir hasta el borde del rigor o del exceso, de encerrar innumerables construcciones nuevas en el interior de esta bella esfera”.
2

“Me sentía responsable de la belleza del mundo. Quería que las ciudades fueras espléndidas, aireadas, regadas de aguas claras, pobladas de seres humanos cuyo cuerpo no estuviera deteriorado por las marcas de la pobreza o la servidumbre ni por la hinchazón de una riqueza grosera; que los escolares recitaran con justa voz lecciones nada ineptas; que las mujeres en el hogar tuvieran en sus movimientos una especie de dignidad maternal, de reposo potente; que los gimnasios fueran frecuentados por jóvenes nada ignorantes sobre los juegos y las artes; que los huertos dieran los más bellos frutos y los campos las más ricas cosechas”.
3

“Sólo nosotros supimos mostrar en un cuerpo inmóvil la fuerza y agilidad latentes; sólo nosotros hicimos de una frente lisa el equivalente de un pensamiento sabio”.
4

“Los objetos naturales, los emblemas sagrados, no valen sino cargados de asociaciones humanas: la piña fálica y fúnebre, la fuente con palomas que sugiere la siesta al borde de los manantiales, el grifo que arrebata al bien amado hasta el cielo”.
5

“El Olympéion de Atenas debía ser el exacto contrapeso del Partenón, recostado en la llanura como el otro se erige en la colina, inmenso como el otro es perfecto: el ardor de rodillas frente a la calma, el esplendor al pie de la belleza”.

6

“Considerada en sí misma, esta juventud me parecía a menudo como una época mal bosquejada de la existencia, un período opaco e informe, huidizo y frágil”.



 claudia pérez