Namárië

Namárië
Ai! Laurië lantar lassi súrinen
¡Ah! ¡Como el oro caen las hojas en el viento,
yéni únótimë ve rámar aldaron!
e innumerables como las alas de los árboles son los años!
yéni ve lintë yuldar avánier
los años han pasado como sorbos rápidos
mi oromardi lissë-miruvóreva
de dulce hidromiel en las altas salas
Andúnë pella, Vardo tellumar
de más allá del Oeste, bajo las bóvedas azules de Varda
nu luini yassen tintilar i eleni
donde las estrellas tiemblan
ómaryo airetári-lírinen.
en la voz de su canción sagrada y real.
Sí man i yulma nin enquantuva?
¿Quién me llenará ahora de nuevo la copa?
An sí Tintallë Varda Oiolossëo
Pues ahora la Iluminadora, Varda, la Reina de las Estrellas,
ve fanyar máryat Elentári ortanë
desde el Monte Siempre Blanco ha elevado sus manos como nubes
ar ilyë tier undulávë lumbulë
y todos los caminos se han ahogado en sombras
ar sindanóriello caita mornië
y la oscuridad que ha venido de un país gris se extiende
i falmalinnar imbë met,
sobre las olas espumosas entre nosotros,
ar hísië untúpa Calaciryo míri oialë.
y la niebla cubre para siempre las joyas de Calacirya.
Sí vanwa ná, Rómello vanwa, Valimar!
Ahora se ha perdido, ¡perdido para aquellos del Este, Valimar!
Namárië! Nai hiruvalyë Valimar!
¡Adiós! ¡Quizá encuentres a Valimar!
Nai elyë hiruva! Namárië!
Quizá tú la encuentres! ¡Adiós!
Bienvenidxs al curso de Teorías Históricas de la Poética y la Retórica


Contacto: Prof. Adj. Dra. Claudia Pérez: oliviapz@gmail.com

Ayudante Maite Vanesa Artasánchez: maitevanesa@gmail.com
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Miércoles y viernes de 10 a 12.30hs.


Horario de consulta: jueves 15hs. en el Depto. de Teoría y Metodología Literarias, FHCE. Confirmar asistencia por mail.
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18 oct. 2016

treno por Boromir

 Extendieron a Boromir en medio de la barca que lo transportaría aguas abajo.  Plegaron la capucha gris y la capa élfica y se las pusieron bajo la cabeza.  Le peinaron los largos cabellos oscuros y los dispusieron sobre los hombros.  El cinturón dorado de Lórien le brillaba en la cintura. Junto a él colocaron el yelmo y sobre el regazo el corno hendido y la empuñadura y los fragmentos de la espada y a sus pies las armas de los enemigos.  Luego de haber asegurado la proa a la popa de la otra embarcación, lo llevaron al agua.  Remaron tristemente a lo largo de la orilla y entrando en la corriente rápida del Río dejaron atrás los prados verdes de Parth Galen.  Los flancos escarpados de Tol Brandir resplandecían: era media tarde.  Mientras iban hacia el sur los vapores de Rauros se elevaron en una trémula claridad como una bruma dorada.  La furia y el estruendo de las aguas sacudían el aire tranquilo.
      Tristemente, soltaron la barca funeraria: allí reposaba Boromir, en paz, deslizándose sobre el seno de las aguas móviles.  La corriente lo llevó, mientras ellos retenían su propia barca con los remos.  Boromir flotó junto a ellos y luego se fue alejando lentamente, hasta ser sólo un punto negro en la luz dorada, y de pronto desapareció.  El rugido del Rauros prosiguió, invariable.  El río se había llevado a Boromir hijo de Denethor y ya nadie volvería a verlo en Minas Tirith, de pie en la Torre Blanca por la mañana como era su costumbre.  Pero más tarde en Gondor se dijo mucho tiempo que la barca élfica dejó atrás los saltos y las aguas espumosas y que llevó a Boromir a través de Osgiliath y más allá de las numerosas bocas del Anduin y al fin una noche salió a las Grandes Aguas bajo las estrellas.
 Los tres compañeros se quedaron un rato en silencio siguiéndolo con los ojos.  Luego Aragorn habló:
      -Lo buscarán desde la Torre Blanca -dijo-, pero no volverá ni de las montañas ni del océano.
      Luego, lentamente, se puso a cantar:

A través de Rohan por los pantanos y los prados donde crecen las hierbas largas
el Viento del Oeste se pasea y recorre los muros.
«¿Qué noticias del Oeste, oh viento errante, me traes esta noche?
¿Has visto a Boromir el Alto a la luz de la luna o las estrellas?»
 «Lo vi cabalgar sobre siete ríos, sobre aguas anchas y grises;
lo vi caminar por tierras desiertas y al fin desapareció
en las sombras del Norte y no lo vi más desde entonces.
El viento del Norte pudo haber oído el cuerno del hijo de Denethor.
»Oh Boromir.  Desde los altos muros miro lejos en el Oeste,
pero no vienes de los desiertos donde no hay hombres.»

Luego Legolas cantó:

De las bocas del Mar viene el Viento del Sur, de las piedras y de las dunas;
trae el quejido de las gaviotas, y a las puertas se lamenta.
«¿Qué noticias del Sur, oh viento que suspiras, me traes en la noche?
¿Dónde está ahora Boromir el Hermoso?  Tarda en llegar, y estoy triste.»
«No me preguntes dónde habita... Hay allí tantos huesos,
en las costas blancas y en las costas oscuras bajo el cielo tormentoso;
tantos han descendido las aguas del Río Anduin para encontrar las mareas del mar.
¡Pídele al Viento Norte las noticias que él mismo me trae!»
«¡Oh Boromir!  Más allá de la puerta la ruta al mar corre hacia el Sur,
pero tú no vienes con las gaviotas que desde la boca del mar gris se lamentan.»

Y Aragorn cantó de nuevo:

De la Puerta de los Reyes viene el Viento del Norte y pasa por las cascadas tumultuosas:
y claro y frío alrededor de la torre llama el corno sonoro.
«¿Qué noticias del Norte, oh poderoso Viento, hoy me traes?
¿Qué noticias de Boromir el Valiente?  Pues partió ya hace tiempo.»
«Al pie del Amon Hen le he oído gritar.  Allí batió a los enemigos.
El yelmo hendido, la espada rota, al agua los llevaron.
La orgullosa cabeza, el rostro tan hermoso, los miembros, pusieron a descansar;
y Rauros, los saltos dorados de Rauros, lo transportaron en el seno de las aguas.»
«¡Oh Boromir!  La Torre de la Guardia mirará siempre al norte,
a Rauros, los saltos dorados, hasta el fin de los tiempos. »


 LAS DOS TORRES
 Segunda Parte de El Señor de los Anillos
 LIBRO TERCERO
    
1.- LA PARTIDA DE BOROMIR